El minicuento o microrelato, es también una forma de hacer arte, ya que es una construcción literaria narrativa distinta de la novela o el cuento, pero es literatura en si misma. Es la denominación más usada para un conjunto de obras diversas cuya principal característica es la brevedad de su contenido. Osea si ustedes quieren escribir un minicuento, solo es necesario que sigan las instrucciones de "Libros" y relaten algo, ya sea con un caracter poetico o historico.
Este es un minicuento que hice, la verdad no se me da muy bien hacer relatos cortos, porque cuando me pongo a escribir no puedo parar, y sufri mucho al hacer esto (tuve que borrar muchas palabras para que cumpliera el limite :c ), pero de todas maneras se lo dejo, y a continuación hay uno que esta considerado entre los mejores del mundo.
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Perdido en mi Hogar
Juan caminó perdido durante largas horas, subiendo y bajando por los ascensores de la ciudad. Eran las cuatro de la madrugada, no había nadie en las calles, no sabía a quién preguntar; y se encontraba solo en el mirador del Cerro Barón. Se detuvo a observar por primera vez su puerto, su mar, la ciudad encendida con todas esas luces, desde el cielo hasta esos botes que esperan salir a remar. Miró durante horas en silencio hasta que el mundo comenzó a despertar, amanecía y los trole comenzaron a funcionar, todo tomaba vida; autos, micros, botes y la gente del pueblo que salía a trabajar y a estudiar. Se dio cuenta de la belleza del puerto, muros pintados expresando nuestra libertad, naturaleza y arte cultural, un mundo globalizado en una sola ciudad, dándose cuenta de que nunca estuvo perdido, sino que siempre estuvo en su hogar. Valparaíso su ciudad natal.
Valeria
Lo real y lo imaginario
Un padre y una madre centauros observan a su hijo que retoza en una playa del Mediterráneo. El padre se vuelve hacia la madre y le pregunta: «¿Debemos decirle que no es más que un mito?».
Kostas Axelos
La espera
Un mandarín estaba enamorado de una cortesana. “Te perteneceré, dijo ella, cuando hayas pasado cien noches esperándome sentado en un escabel, en mi jardín, bajo mi ventana”. Pero, la noche número noventa y nueve, el mandarín se levantó, tomó su escabel y se fue.
Roland Barthes
Cuento de arena
Un día la ciudad desapareció. De cara al desierto y con los pies hundidos en la arena, todos comprendieron que durante treinta largos años habían estado viviendo en un espejismo.
Jairo Aníbal Niño
El guayacán
Andaba en busca de agua una muchacha del pueblo de los nivakle, cuando se encontró con un árbol fornido, Nasuk, el guayacán, y se sintió llamada. Se abrazó a su firme tronco, apretándose con todo el cuerpo, y clavó sus uñas en la corteza. El árbol sangró. Al despedirse, ella dijo:
—¡Cómo quisiera, Nasuk, que fueras hombre!
Y el guayacán se hizo hombre y fue a buscarla. Cuando la encontró, le mostró la espalda arañada y se tendió a su lado.
Eduardo Galeano

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